Diseño · 02 may 2026

Hella Jongerius y el oficio del color industrial

Cómo una diseñadora holandesa redefinió el rol del color en la industria a través de Maharam, Vitra y KLM. Análisis de un método que el oficio sigue copiando.

Cartel ilustrativo psicodélico CS: diseñadora central rodeada de hilos, swatches con ojos, telares vivos y monstruos textiles, lettering COLOR en Wes Wilson, paleta saturada que celebra la combinación inesperada
El color industrial como personaje vivo. Cada swatch reclama su lugar.

En 1993, una diseñadora industrial neerlandesa de treinta años llamada Hella Jongerius se graduaba en Design Academy Eindhoven. Tres meses después fundaba Jongeriuslab, su estudio personal. Treinta años después, Jongeriuslab sigue operando con el mismo nombre y desde la misma lógica: laboratorio de investigación material y oficina de proyectos por encargo en una sola estructura.

Hella Jongerius en la apertura del UN Delegates Lounge (2013)
Hella Jongerius en la apertura del UN Delegates Lounge (2013) Foto: Dutch Ministry of Foreign Affairs · CC-BY-SA 2.0

El catálogo acumulado del estudio incluye colaboraciones con Maharam, Vitra, IKEA, KLM, Royal Tichelaar Makkum y Naciones Unidas. La firma cubre piezas que van desde tejidos para muebles hasta el rediseño de cabinas de avión, pasando por la sala de delegados de la sede de la ONU en Nueva York. Es una trayectoria amplia, pero la lectura más interesante del trabajo de Jongerius no es geográfica ni de cliente. Es metodológica.

UN Delegates Lounge en Nueva York rediseñado por Hella Jongerius: cortina Knots & Beads de cuentas trenzadas cubriendo la pared del fondo, sillas históricas (Rietveld verde, Wegner, butaca cuero, sillón azul) sobre alfombra terracota
UN Delegates Lounge en Nueva York rediseñado por Hella Jongerius (2013). La cortina Knots & Beads articula el espacio mientras la mezcla de sillas (Rietveld, Wegner, autoría propia) reconcilia patrimonio con intervención contemporánea. Foto: Frank Oudeman / Dutch Ministry of Foreign Affairs (vía Wikimedia Commons) · CC BY-SA 2.0

Jongerius es probablemente la diseñadora viva que más ha hecho por elevar el color a categoría de decisión de oficio. Cuando otros diseñadores industriales tratan el color como una elección decorativa al final del proceso, Jongerius lo coloca en el centro del proyecto desde la primera reunión. La consecuencia es un cuerpo de trabajo que ha redefinido, literalmente, cómo el sector industrial entiende el color.

Vitra Colour & Material Library: el sistema operativo

La pieza más influyente del catálogo Jongerius probablemente no sea ningún objeto. Es el Vitra Colour & Material Library, un sistema de relaciones entre colores, materiales y acabados que permite que cualquier producto del catálogo Vitra pueda combinarse con cualquier otro producto del catálogo sin generar conflicto cromático.

La idea, explicada así, suena a herramienta interna invisible. Pero el impacto operativo es enorme. El catálogo Vitra incluye cientos de piezas de docenas de diseñadores,Eames, Prouvé, Panton, Jasper Morrison, Konstantin Grcic, . Sin un sistema de coherencia transversal, las decisiones cromáticas locales (un Eames Plastic Chair en cierto rojo, una Panton Chair en cierto naranja) acabarían produciendo un catálogo visualmente fragmentado. Con el sistema Jongerius, cada nuevo producto se incorpora a una matriz de relaciones que garantiza coherencia interna sin necesidad de uniformizar.

Es el equivalente cromático a un design system de software. Y, como cualquier design system maduro, su valor no está en el manual sino en el método continuado de mantenimiento. Jongerius dirige Colours and Materials en Vitra desde 2007, con responsabilidad sobre evoluciones del sistema. La continuidad importa: sin custodia activa, el sistema se erosiona en pocos años.

Vitra Colour & Material Library vista cenital: cientos de muestras textiles dispuestas en espiral cromática sobre suelo blanco, mini sillas Eames y Panton de colores distribuidas como referencia material
Vitra Colour & Material Library, sistema cromático bajo dirección de Jongerius desde 2007. La espiral material organiza cada pieza del catálogo Vitra dentro de una matriz de relaciones que sostiene coherencia transversal sin uniformizar. Foto: Studio Likeness / Jongeriuslab · Fair use editorial

Polder Sofa: el caso pedagógico

Para entender el método Jongerius en una sola pieza, vale la pena mirar el Polder Sofa, diseñado para Vitra en 2005. Una edición limitada posterior, Maharam Polder (2011), aplicó tejidos específicos de Maharam en cien unidades numeradas, pero la versión de catálogo original usa tejidos desarrollados por Jongerius en exclusiva para Vitra.

El sofá rompe deliberadamente las expectativas cromáticas del oficio. Tres cojines en tonos distintos,azul lavado, verde apagado, mostaza terroso, en lugar del monocromo defensivo. Tejidos texturados en lugar de uniformes. Botones de tamaños diferentes en lugar de simetría aparente. Cada decisión es deliberada, ninguna decorativa.

Sofá Polder en Vitra Design Museum (2006)
Sofá Polder en Vitra Design Museum (2006) Foto: Lian Chang · CC-BY 2.0

Lo que enseña la pieza: el color industrial no tiene que ser uniforme para ser coherente. Una paleta puede sostener tensión interna,tres tonos distintos, materiales diferentes, escalas diversas, si las relaciones están pensadas. La armonía visual no requiere monotonía, requiere lógica.

Detalle de botones del sofá Polder
Detalle de botones del sofá Polder Foto: Jyri Engeström · CC-BY 2.0

El sofá se mantiene en producción dentro del catálogo Vitra dos décadas después del lanzamiento, con éxito comercial moderado pero presencia continuada. Su impacto pedagógico ha sido mayor que el comercial: una generación entera de diseñadores industriales aprendió a pensar el color al ver la pieza.

KLM: el rediseño de la cabina

Entre 2013 y 2014, Jongeriuslab desarrolló un proyecto de rediseño de cabinas de KLM que es probablemente el caso más extremo del método aplicado. El primer vuelo con la nueva cabina World Business Class voló en julio de 2013; el rollout sobre la flota 747 se completó hasta abril de 2014, con 777 desde verano del mismo año. Jongerius lideró la dirección cromática.

El proyecto enfrentaba un problema operativo no obvio: en una cabina de avión, el color tiene que sostenerse durante diez horas de vuelo, con luz cambiante (luz natural en vuelo diurno, luz artificial en nocturno), bajo ojos cansados de pasajeros que no quieren ser estimulados pero tampoco aburridos. Es un caso límite del color aplicado a escala industrial: no hay margen para error.

Jongerius eligió una paleta deliberadamente apagada,azules grisáceos, verdes mate, beiges desaturados, con acentos de color vivo en pequeños detalles (un cojín de cierto tono, un panel decorativo en otro). La lógica es analítica: el ojo del pasajero en vuelo necesita superficies de color sereno como fondo, con puntos de color vivo como anclas visuales que reduzcan fatiga.

El proyecto se mantuvo en producción cabins KLM más de una década, y la solución de Jongerius se convirtió en referencia para otras compañías que abordaron rediseños de cabina posteriores. La paleta no aparece replicada literalmente,cada compañía adapta, pero la lógica analítica sí: pensar el color como decisión funcional, no como decoración.

Instalación expositiva del proyecto KLM: pared azul grisácea con muestras textiles, modelo a escala de cabina con asiento, uniforme azul de azafata colgado, fragmentos de prototipo de asiento y paneles de color
Documentación del proyecto KLM World Business Class de Jongeriuslab. Muestras textiles, modelo de cabina a escala, uniforme y prototipo de asiento — el sistema cromático calibrado para sostenerse durante diez horas de vuelo bajo luz cambiante. Foto: KLM / Jongeriuslab · Fair use editorial

Maharam: la colaboración larga

Desde 2001, Jongerius colabora con Maharam, la firma textil neoyorquina especializada en tejidos para arquitectura e interiorismo comercial. La asociación ha producido familias como Chroma y Colorfield, que combinan investigación cromática con técnicas textiles industriales.

Tejido Repeat de Hella Jongerius para Maharam (2002): patrón con franjas horizontales saturadas (verde, granate, rosa, naranja) atravesadas por columna de círculos blancos, halftone marcado
Repeat (Hella Jongerius para Maharam, 2002), primera pieza de la colaboración. Franjas cromáticas saturadas con patrón de repetición exagerada — el laboratorio Maharam como espacio para probar ideas que después llegan a otros catálogos. Foto: Maharam / Jongeriuslab · Fair use editorial

Lo interesante de Maharam es que Jongerius no diseña para el catálogo doméstico, sino para arquitectos e interioristas que aplican los tejidos en oficinas, hospitales, hoteles, equipamientos públicos. Los tejidos se compran al metro, se aplican a piezas de mobiliario que el comprador final no necesariamente sabe quién diseñó. Es un canal mayorista, no minorista.

Esa asociación de veintitantos años permite a Jongerius experimentar con paletas y técnicas que no funcionarían en producto retail. Tejidos con tres tonos en hilados ligeramente distintos. Texturas que mezclan superficies brillantes y mate en la misma pieza. Patrones que solo se perciben a distancia. El laboratorio Maharam es donde se prueban ideas que después llegan al catálogo más visible vía Vitra u otros clientes.

Lo que el oficio toma de Jongerius (y lo que ignora)

El método Jongerius ha sido ampliamente copiado, pero no siempre bien. Tres elementos que el sector industrial ha incorporado, con desigual fortuna.

Lo que se ha copiado bien: la paleta apagada con acentos. En los últimos diez años, el catálogo de mobiliario contemporáneo de marcas como HAY, Muuto, Ferm Living, Normann Copenhagen ha adoptado paletas apagadas con acentos vivos. Es un lenguaje que empezó en Vitra y se ha extendido al sector escandinavo y alemán medio-alto. La calidad de implementación varía: algunas marcas entienden la lógica detrás, otras solo replican la superficie.

Lo que se ha copiado a medias: la coherencia transversal de catálogo. La idea de que un catálogo industrial necesita sistema cromático coherente está incorporada al discurso del sector, pero la implementación operativa requiere recursos que la mayoría de marcas no destinan. Custodiar un Colour & Material Library exige equipo dedicado durante años. Pocas marcas lo mantienen.

Lo que casi nadie ha copiado: el color como decisión inicial del proyecto. En la mayoría de los procesos industriales, el color se decide al final, una vez que la pieza está formalmente resuelta. Jongerius lo coloca al principio: la paleta condiciona la elección de material, la geometría, las texturas. Es un cambio de orden que requiere cultura organizacional distinta. Cuando un cliente acepta esa lógica, los proyectos cambian; la mayoría de clientes no la aceptan porque significa ceder control creativo al diseñador.

El legado en construcción

A los sesenta y dos años, Jongerius sigue activa. El laboratorio en Berlín mantiene su ritmo de proyectos,dos o tres al año, ninguno menor, y el catálogo de tejidos Maharam crece con regularidad. Vitra sigue dependiendo del Colour & Material Library para coherencia de catálogo. Los proyectos editoriales,libros como Misfit (2010) y la exposición Breathing Colour (2017 en Design Museum London), han consolidado la dimensión teórica del trabajo.

Para diseñadores en activo, especialmente aquellos que aspiran a trabajar en color a escala industrial, el catálogo Jongerius es probablemente el manual abierto más serio del oficio actual. No copiar la superficie de las paletas. Copiar el método: el color como decisión analítica, el sistema como custodia continuada, la coherencia como construcción a largo plazo.

Es un trabajo que requiere paciencia, recursos y disposición a asumir consecuencias que los proyectos individuales no muestran. La diferencia entre el oficio del color y la decoración cromática se nota a los diez años de catálogo. Jongerius lleva treinta. Se nota.


Fuentes consultadas:

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