En 1993, una diseñadora industrial neerlandesa de treinta años llamada Hella Jongerius se graduaba en Design Academy Eindhoven. Tres meses después fundaba Jongeriuslab, su estudio personal. Treinta años después, Jongeriuslab sigue operando con el mismo nombre y desde la misma lógica: laboratorio de investigación material y oficina de proyectos por encargo en una sola estructura.
El catálogo acumulado del estudio incluye colaboraciones con Maharam, Vitra, IKEA, KLM, Royal Tichelaar Makkum y Naciones Unidas. La firma cubre piezas que van desde tejidos para muebles hasta el rediseño de cabinas de avión, pasando por la sala de delegados de la sede de la ONU en Nueva York. Es una trayectoria amplia, pero la lectura más interesante del trabajo de Jongerius no es geográfica ni de cliente. Es metodológica.
Jongerius es probablemente la diseñadora viva que más ha hecho por elevar el color a categoría de decisión de oficio. Cuando otros diseñadores industriales tratan el color como una elección decorativa al final del proceso, Jongerius lo coloca en el centro del proyecto desde la primera reunión. La consecuencia es un cuerpo de trabajo que ha redefinido, literalmente, cómo el sector industrial entiende el color.
Vitra Colour & Material Library: el sistema operativo
La pieza más influyente del catálogo Jongerius probablemente no sea ningún objeto. Es el Vitra Colour & Material Library, un sistema de relaciones entre colores, materiales y acabados que permite que cualquier producto del catálogo Vitra pueda combinarse con cualquier otro producto del catálogo sin generar conflicto cromático.
La idea, explicada así, suena a herramienta interna invisible. Pero el impacto operativo es enorme. El catálogo Vitra incluye cientos de piezas de docenas de diseñadores —Eames, Prouvé, Panton, Jasper Morrison, Konstantin Grcic—. Sin un sistema de coherencia transversal, las decisiones cromáticas locales (un Eames Plastic Chair en cierto rojo, una Panton Chair en cierto naranja) acabarían produciendo un catálogo visualmente fragmentado. Con el sistema Jongerius, cada nuevo producto se incorpora a una matriz de relaciones que garantiza coherencia interna sin necesidad de uniformizar.
Es el equivalente cromático a un design system de software. Y, como cualquier design system maduro, su valor no está en el manual sino en el método continuado de mantenimiento. Jongerius sigue como Art Director de Colours and Materials en Vitra, con responsabilidad sobre evoluciones del sistema. La continuidad importa: sin custodia activa, el sistema se erosiona en pocos años.
Polder Sofa: el caso pedagógico
Para entender el método Jongerius en una sola pieza, vale la pena mirar el Polder Sofa, diseñado para Vitra en 2005 con tejidos Maharam.
El sofá rompe deliberadamente las expectativas cromáticas del oficio. Tres cojines en tonos distintos —azul lavado, verde apagado, mostaza terroso— en lugar del monocromo defensivo. Tejidos texturados en lugar de uniformes. Botones de tamaños diferentes en lugar de simetría aparente. Cada decisión es deliberada, ninguna decorativa.
Lo que enseña la pieza: el color industrial no tiene que ser uniforme para ser coherente. Una paleta puede sostener tensión interna —tres tonos distintos, materiales diferentes, escalas diversas— si las relaciones están pensadas. La armonía visual no requiere monotonía, requiere lógica.
El sofá fue producido durante quince años con éxito comercial moderado, retirándose en 2020 con cambios menores. Pero su impacto pedagógico fue mayor que su impacto comercial: una generación entera de diseñadores industriales aprendió a pensar el color al ver la pieza.
KLM: el rediseño de la cabina
Entre 2014 y 2017, Jongeriuslab desarrolló un proyecto de rediseño de cabinas de KLM que es probablemente el caso más extremo del método aplicado. La compañía aérea encargó el rediseño completo de la World Business Class y de la economy class, y Jongerius lideró la dirección cromática.
El proyecto enfrentaba un problema operativo no obvio: en una cabina de avión, el color tiene que sostenerse durante diez horas de vuelo, con luz cambiante (luz natural en vuelo diurno, luz artificial en nocturno), bajo ojos cansados de pasajeros que no quieren ser estimulados pero tampoco aburridos. Es un caso límite del color aplicado a escala industrial: no hay margen para error.
Jongerius eligió una paleta deliberadamente apagada —azules grisáceos, verdes mate, beiges desaturados— con acentos de color vivo en pequeños detalles (un cojín de cierto tono, un panel decorativo en otro). La lógica es analítica: el ojo del pasajero en vuelo necesita superficies de color sereno como fondo, con puntos de color vivo como anclas visuales que reduzcan fatiga.
El proyecto se mantuvo en producción cabins KLM hasta 2024 (cuando algunas configuraciones empezaron a renovarse), y la solución de Jongerius se convirtió en referencia para otras compañías que abordaron rediseños de cabina posteriores. La paleta no aparece replicada literalmente —cada compañía adapta— pero la lógica analítica sí: pensar el color como decisión funcional, no como decoración.
Maharam: la colaboración larga
Desde 2001, Jongerius colabora con Maharam, la firma textil neoyorquina especializada en tejidos para arquitectura e interiorismo comercial. La asociación ha producido familias como Chroma y Colorfield, que combinan investigación cromática con técnicas textiles industriales.
Lo interesante de Maharam es que Jongerius no diseña para el catálogo doméstico, sino para arquitectos e interioristas que aplican los tejidos en oficinas, hospitales, hoteles, equipamientos públicos. Los tejidos se compran al metro, se aplican a piezas de mobiliario que el comprador final no necesariamente sabe quién diseñó. Es un canal mayorista, no minorista.
Esa asociación de veintitantos años permite a Jongerius experimentar con paletas y técnicas que no funcionarían en producto retail. Tejidos con tres tonos en hilados ligeramente distintos. Texturas que mezclan superficies brillantes y mate en la misma pieza. Patrones que solo se perciben a distancia. El laboratorio Maharam es donde se prueban ideas que después llegan al catálogo más visible vía Vitra u otros clientes.
Lo que el oficio toma de Jongerius (y lo que ignora)
El método Jongerius ha sido ampliamente copiado, pero no siempre bien. Tres elementos que el sector industrial ha incorporado, con desigual fortuna.
Lo que se ha copiado bien: la paleta apagada con acentos. En los últimos diez años, el catálogo de mobiliario contemporáneo de marcas como HAY, Muuto, Ferm Living, Normann Copenhagen ha adoptado paletas apagadas con acentos vivos. Es un lenguaje que empezó en Vitra y se ha extendido al sector escandinavo y alemán medio-alto. La calidad de implementación varía: algunas marcas entienden la lógica detrás, otras solo replican la superficie.
Lo que se ha copiado a medias: la coherencia transversal de catálogo. La idea de que un catálogo industrial necesita sistema cromático coherente está incorporada al discurso del sector, pero la implementación operativa requiere recursos que la mayoría de marcas no destinan. Custodiar un Colour & Material Library exige equipo dedicado durante años. Pocas marcas lo mantienen.
Lo que casi nadie ha copiado: el color como decisión inicial del proyecto. En la mayoría de los procesos industriales, el color se decide al final, una vez que la pieza está formalmente resuelta. Jongerius lo coloca al principio: la paleta condiciona la elección de material, la geometría, las texturas. Es un cambio de orden que requiere cultura organizacional distinta. Cuando un cliente acepta esa lógica, los proyectos cambian; la mayoría de clientes no la aceptan porque significa ceder control creativo al diseñador.
El legado en construcción
A los sesenta y dos años, Jongerius sigue activa. El laboratorio en Berlín mantiene su ritmo de proyectos —dos o tres al año, ninguno menor— y el catálogo de tejidos Maharam crece con regularidad. Vitra sigue dependiendo del Colour & Material Library para coherencia de catálogo. Los proyectos editoriales —libros como Misfit (2010) y la exposición Breathing Colour (2017 en Design Museum London)— han consolidado la dimensión teórica del trabajo.
Para diseñadores en activo, especialmente aquellos que aspiran a trabajar en color a escala industrial, el catálogo Jongerius es probablemente el manual abierto más serio del oficio actual. No copiar la superficie de las paletas. Copiar el método: el color como decisión analítica, el sistema como custodia continuada, la coherencia como construcción a largo plazo.
Es un trabajo que requiere paciencia, recursos y disposición a asumir consecuencias que los proyectos individuales no muestran. La diferencia entre el oficio del color y la decoración cromática se nota a los diez años de catálogo. Jongerius lleva treinta. Se nota.
Fuentes consultadas: